Curiosidades

Los Romkocsma la nueva moda para salir en Budapest

Paula Llama y Cristina de la Torre

¿Sorprende verdad? pues así son los Ruin Pubs Hungaros,  edificios que han pasado las guerras, ruinosos y sin vida , transformados en auténticos lugares para salir de fiesta.

Esta semana en Generaciones vamos a descubrir nuevas formas de diversión inesperadas. Estamos acostumbrados a las típicas discotecas modernas con miles de luces y con una gran barra en medio en la que pides tu copa. Pero, ¿nos imaginamos otro tipo de lugares ?

Para ello hemos viajado  a Budapest, elegida como “Mejor  Destino Europeo 2019”. Entre la gente jóven no hay otra ciudad que invite más a divertirse. Subestimamos las apariencias de otros países y otras ciudades , pensando que somos los más fiesteros,  pero no es solo “turisteo” lo que Budapest nos ofrece.

Hemos podido ir allí para traeros la nueva moda en bares y compararlo con lo que tenemos en nuestra pequeña  Santander.

Para empezar es una ciudad totalmente histórica donde  de primeras solo piensas en tener que andar mucho para ver cada monumento y edificio. Pero nada más lejos de la realidad, el interés de esta ciudad está sobre todo al caer el sol. Si  se cree que en España somos unos “fiesteros” es que no se ha estado en Hungría. y no han visitado una “Romkocsma” , Ruin pub en húngaro.

“Szimpla kert” el Ruin Pub más famoso  y recomendado por la gente de esta ciudad, es un edificio abandonado convertido en club en el que turistas y húngaros podemos disfrutar de una cerveza mientras nos damos una vuelta viendo todo el edificio. Nada más y nada menos que dos plantas con unas cinco salas, todas ellas diferentes. La música, el ambiente y la decoración van cambiando conforme te mueves, es una maravilla como han convertido edificios históricos sin vida, en lo más vivo de las noches. Cerca de los food truck por si hay hambre y en pleno centro de Pest . La única pega es que cierra temprano y enseguida hay que buscar otro Ruin Pub.

Al igual que este  está el “Instant” un gran complejo reformado a partir de 2 casas con decoración teatral, 6 barras, 3 pistas de baile y 2 jardines. Como el anterior , no tiene precio para entrar con la excepción de que cierra a las seis,  es la mejor opción después de estar en el Szimpla kert  puesto que están a cinco minutos el uno del otro.

En el otro extremo de la ciudad tenemos también el Morrison 2, el más grande situado  entre la estación de tren de Nyugati y el  puente Margit. Con más de seis barras, billar y karaoke. Lo malo, hay que pagar para entrar y en este existe la división de precios entre hombres y mujeres, vaya pena. Entramos para verlo y no decepciona, tres plantas llenas de luces y ambiente, lastima que mujeres tengan que pagar 1000 florines y hombres 500 más. Un aspecto en común respecto a España, que no tendría que existir en pleno siglo XXi.

Foto: Paula Llama

Otro dato fundamental, a tener en cuenta,  es no creerse que no te vas a gastar mucho dinero por estar en un país con una moneda inferior al euro, no te equivoques. Gastarte algo más de 2000 florines en beber   una noche es lo más normal, lo que serían algo más de 8 euros . Las copas y cocktails van a parte ya que son más caras y te puedes gastar mismamente lo mismo que en España, unos 10 euros cada una.

Si comparamos todo esto con la forma de salir de Santander se nos queda muy pequeño. Aquí hay tres discotecas favoritas en las que se reúnen los jóvenes cuando llega el fin de semana. Además hay un recorrido preferido entre los jóvenes, primero toman unas copas en   el “Señor del tres”. Sobre las dos de la mañana ya se van concentrando la gente en las discotecas de salir.

Empiezan por el Cambalache, situado arriba de cañadío, después Coppola. Estas dos discotecas cierran a las 4 de la mañana muy temprano para los que quieren seguir de marcha. Pero hay una tercera discoteca Kudeta, la cual cierra a las 6.30 de la mañana, que permite disfrutar hasta tarde de la fiesta y de los bailes. El inconveniente de estas discotecas que en cada copa te dejas un riñón. Una copa en el Kudeta 8 euros. Además no os penseis que el alcohol es bueno, te dan como se dice “garrafón del bueno”, es decir, un alcohol que te deja por los suelos al día siguiente. Una vergüenza.

Foto: Cristina de la Torre

 A veces cansa lo mismo, el mismo ambiente. Santander sigue el estilo de ciudades más grandes como Madrid o Barcelona,  siendo más pequeño todo, pero con un mismo estilo sin impresionar a nadie. Pese a gustarnos la fiesta asombra lo diferente, lo que destaca respecto al resto se está perdiendo en nuestro país. No deberíamos ser iguales al resto,  lo vintage y antiguo se lleva, Budapest ha sabido muy bien aprovechar esos antiguos edificios y darles vida propia creando un ambiente cálido y cómodo para cualquier tipo de viajero.

¿A qué sorprende? este nuevo estilo que cada vez atrae a más y más gente de todas partes. Alemanes, británicos, suecos, italianos, rusos…muchas  nacionalidades concentradas en estos edificios restaurados como clubes que de boca en boca , ahora lo antiguo se lleva.


0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Share via