Turismo

Las delicias de Cantabria

Eduardo Aguilera González y Eder Fernández Arques

Los bosques frondosos, el azul del mar y el verde de los pastos, junto al marrón otoñal hacen de Cantabria un destino paradisíaco para disfrutar de los períodos vacacionales. Así lo reflejan los datos del Instituto Nacional de Estadística, que colocan a la región cántabra entre las más visitadas por turistas de todos los destinos con más de 400.000 turistas en el año 2018.

Al margen de sus bellos paisajes, sus inmensas y espectaculares playas y su encanto natural, Cantabria posee un atractivo que seduce una de las partes más sensibles del cuerpo humano: el paladar. No es para menos, pues la gastronomía cántabra ha conseguido aupar a varios productos hasta el calificativo de ‘típicos cántabros’ y situarlos en el panorama nacional e incluso internacional.

Es por ello que, además de la rutinaria publicidad realizada por el presidente de la región, Miguel Ángel Revilla, en sus ya habituales intervenciones en medios de comunicación nacionales lata de anchoas en mano, la gastronomía cántabra se ha ganado un sitio en el olimpo de las cocinas de la península. A modo de recopilación -y de degustación-, el equipo de Generaciones ha querido reunir y enumerar los diez productos típicos de Cantabria que gozan de mayor aceptación por parte del público visitante.

  1. Sobaos pasiegos

Ingredientes: azúcar, mantequilla, harina, huevos, sal, una pizca de limón y levadura.

En Generaciones no pretendemos realizarnos una analítica para comprobar nuestro nivel de azúcar y colesterol, así que hemos apostado a lo grande y hemos probado uno de los productos ‘bomba’ de nuestra región.

Útil para una merienda espontánea, incluso para un desayuno elaborado acompañado de una taza de leche. Algunos lo prefieren ‘a palo seco’, otros optan por comerlo ‘a remojo’. Lo cierto es que el sobao pasiego, cuyo origen reside precisamente en los Valles Pasiegos de la región cántabra, es uno de los platos fuertes de Cantabria.

No se recomienda su consumo con demasiada asiduidad, pues su valor energético es realmente alto, alcanzado las 140 kcal. por cada 40 gramos. De todas maneras, es habitual incluirlo en el desayuno, con todo el día por delante para ‘quemar’ las penas, ¿no?

2. Anchoas

Ingredientes: bocarte del cantábrico, aceite de oliva y sal.

¿Se podría hablar de gastronomía cántabra sin nombrar las famosas anchoas de Santoña? La respuesta es no. Miguel Ángel Revilla es el gran valedor de este alimento típico del norte de España y ya son numerosas las veces que el presidente cántabro ha salido en defensa del producto capturado en el mar del cántabrico. Y es que, sin olvidar su proceso de elaboración, el bocarte que se pesca en el mar cantábrico es lo que realmente convierte a la anchoa en un producto de un valor incalculable.

Tras la captura y selección del bocarte perfecto, se descabeza y eviscera a mano en las numerosas fábricas que inundan la villa santoñesa para pasar al proceso de salazón. Este consiste en introducir el bocarte en barriles de sal por camadas, es decir, intercalando capa de sal con capa de bocarte, durando aproximadamente 6 meses. Tras esto se elimina la piel y se pasa al momento de “crear” la anchoa. Es en este momento cuando las expertas se encargan de cortar la cola del bocarte, quitar la espina dorsal, separar los filetes y eliminar las espinas. Por último, introducir la anchoa en aceite de oliva, envasar y listo para el deleite y su disfrute.

Desde Generaciones no podemos dejar pasar por alto este increíble producto y ustedes tampoco deberían. Si se acercan a Cantabria no pueden olvidarse de probarlas y si no pueden, lo sentimos mucho, pues no saben lo que se pierden.

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3. Quesada

Ingredientes: huevos, azúcar, harina de repostería, yogur de limón o natural, ralladura de limón, leche y mantequilla.

Si hablamos de los sobaos pasiegos, tendremos que hacer lo propio con la quesada. Básicamente porque se apellidan igual: pasiegos. Con origen en Selaya, Villacarriedo y Vega de Pas, es un producto imprescindible para todos los turistas.

Podría definirse como una merienda excepcional, aunque su lugar en nuestras mesas aún no está muy definido. A veces como postre, otras veces como merienda…lo cierto es que, como sus hermanos los sobaos, su contenido calórico es bastante alto y, aunque una vez al año no hace daño, dos quizá sean multitud.

¡Ojo! Como todo buen producto, le han surgido rivales e incluso copias de menor calidad. Como consejo: no se dejen guiar por las ‘recetas relámpago’ que crean una quesada en unos minutos. La quesada, la buena, la de verdad, la pasiega, en Cantabria.

4. Rabas

Ingredientes: rabas (mejor calamares que peludin), leche, harina, limones, agua y sal.

Son las doce del mediodía. Quizá la una. El sol brilla más que nunca a lo largo del día y las terrazas se visten de gala. Es el momento de tomar las rabas. Para que luego digan que a veces comemos poco pescado.

Sus compañeros de viaje son siempre un limón y un refresco. Para gustos los colores, aunque el vermut y la cerveza suelen ser sus más fieles seguidores. Lo cierto es que este calamar frito se ha convertido en indispensable para multitud de cántabros durante el fin de semana y, en consecuencia, objeto de prueba para los visitantes.

Para comprobar que es típico de Cantabria solo hace falta desplazarse hasta Madrid y preguntar por unas ‘rabas’. En Generaciones hemos probado con el experimento y la cara de asombro de los locales fue digna de mención. Por eso, y por mucho más, las rabas se han situado en la pole de productos de la región, además de por su fuerte carácter social que implica la reunión familiar y/o grupal en torno al plato de calamares.

5. Cocido Montañés

Ingredientes: alubias blancas, tocino fresco o panceta de cerdo, chorizo casero fresco, costilla de cerdo fresca y adobada, morcilla, berza, patata, pimentón dulce, aceite de oliva y sal.

Dicen los españoles que el remedio contra el frío es tomar un buen caldo de sopa. Otros mencionan a un cola cao con leche bien calentito como principal remedio para superar los escalofríos. Bien. Si aún no han probado el cocido montañés, quizá cambien su percepción.

El cocido montañés es como el buen vino: con el paso del tiempo mejora. Queremos decir que, si lo preparas hoy, mañana estará delicioso por la conjunción de sabores que le otorgará un sabor exquisito. El alto protagonismo de chorizo, costilla, morcilla, panceta…entre otros, hace de este plato un lujo que pocos se pueden permitir con cierta regularidad.

Dicho lo cual, una visita a los pueblos del interior de Cantabria deberá saldarse con un buen cocido montañés entre pecho y espalda. Y es que todos los restaurantes de la región han incluido este apetitoso combinado dirigido por las alubias en sus menús. No confundir con el cocido lebaniego, del cual hablaremos después, donde la batuta la llevan los garbanzos y no las alubias blancas.

6. Polkas de hojaldre

Ingredientes: harina, mantequilla pura, agua y sal.

Hablar de Cantabria es hablar de hojaldre. Y, en este caso, hablar del hojaldre de Torrelavega. Aparte de las corbatas de Unquera, las polkas se han convertido en uno de los pasteles de moda.

Un manjar que se convirtió en uno de los regalos preferidos entre parejas -en clara competencia con los bombones-, o incluso entre familias o conocidos que visitan la región. Su magnitud es tal que, en Torrelavega, cada año se celebra la Feria del Hojaldre y las polkas copan la mayoría de portadas del evento.

Su forma rectangular y afinada lo permite incluirse como un aperitivo apto para cualquier hora del día. Bien es cierto que, como todo producto excesivamente apetitoso, su lugar suele estar en el postre o en la merienda. La glasa real que cubre el hojaldre le dota de un sabor característico que garantiza su éxito. Puede ser que la ciudad de Torrelavega no sea precisamente un destino dotado de grandes vistas o paisajes pero, sin duda, si lo visitas, deberás probar sus polkas.

7. Corbatas de Unquera

Ingredientes: hojaldre, mantequilla, azúcar, huevo, harina de trigo y almendras.

De Castro Urdiales hasta Unquera… así comienza la canción y ya que estamos… quedémonos en Unquera a degustar sus corbatas. Hermana de las polkas, la forma inconfundible que le otorga el nombre le convierten en un postre típico cántabro para desayunar, comer o cenar.

A riesgo de sonar repetitivos, el hojaldre está de moda entre los cántabros y si a esto le sumas una increíble capa de azúcar con almendras por encima seguro que se te cae la baba. Muchas son las bromas que se hacen con su figura, pero no sería la primera vez que vemos por la zona a personas con el increíble pastel colgado del cuello.

Gigante. Así podría ser su extensión internacional si cualquier extranjero prueba la delicia norteña, pero más grande aún es su tamaño. No exageramos si decimos que una familia entera podría comer con una de estas corbatas gigantes. Y no están solas, pues la fama de las palmeras del mismo tamaño las acompaña. Aprovecha para venir y llevarte un par de ellas que seguro no te defraudarán.

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8. Orujo

Ingredientes: hollejo de uva

Procedente del hollejo de uva y también conocido como aguardiente de orujo sus posibilidades son tan variopintas como sus tipos y sabores. Utilizado como el perfecto acompañante de las cenas de empresa, cualquier restaurante que se preste ofrece uno al entregar la cuenta. Orujo blanco, crema de orujo, orujo de hierbas… tú eliges qué sabor prefieres para disfrutar de la bebida más típica de la comunidad.

Es importante mencionar que se trata de una bebida alcohólica aunque no lo parezca. El paladar no lo siente como tal pero excederte con muchos de estos chupitos puede jugarte una mala pasada. Pero si hablamos de orujo hablamos de Potes, capital de la comarca de Liébana. Mayor productor del aguardiente en Cantabria y, por supuesto, el más famoso. Es tan característico que hasta se ha creado una fiesta a su alrededor. La Fiesta del Orujo, celebrada el primer fin de semana de noviembre, es una parada indispensable para todo el amante del buen beber. Buen ambiente, música y tradición juntos, unidos también para otorgar premios, entre

los que se encuentran el “orujero del año” y los “orujeros mayores”.

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9.  Marmite

Ingredientes: Bonito, cebolla, ajo, patatas, vino blanco, aceite virgen y sal.

En la gastronomía cántabra no podemos dejar de lado alimentos con pescado. La calidad del mar cantábrico es sobradamente conocido en el mundo entero y el trabajo de pescador es un habitual entre los habitantes de la comunidad. Uno de sus elementos estrella es, por supuesto, el bonito.

Es tanta la calidad del pescado que su consumo es recomendado por médicos y nutricionistas debido a su alto contenido en Omega-3, que contribuye a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre, colaborando en la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Pero si además de bonito lo conjuntamos con patatas y otros elementos nos sale un marmite para “chuparse los dedos”. Villa de pescadores, Santoña aprovecha el atún blanco fresco para realizar este delicioso plato para comer y cenar que seguro no te va a dejar con hambre. Por si fuera poco y todos lo años, el Ayuntamiento durante las fiestas ofrece, a todo el que se preste, una marmitada gigante en la que todos lo santoñeses pueden colaborar horas antes con la pela masiva de patatas.

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10. Cocido Lebaniego

Ingredientes: garbanzos lebaniegos, cecina, costilla de cerdo, chorizo, dientes de ajo, jamón con hueso, huevo, aceite de oliva, pimentón, zancarrón, tocino, morcilla, repollo, miga de pan, sal, leche y perejil.

La receta puede variar según el chef, pero la potencia del sabor es indiscutible. La zona de Liébana es experta cocinera en este tipo de platos en los que el garbanzo pequeño de la zona es clave por calidad y sabor. El emplatado también juega un papel especial, pues muchos de los restaurantes deciden utilizar un estilo clásico que, por si el gusto no fuera suficiente, también entre por el sentido de la vista. La ruta de pucheros de Cantabria elige ganador todos los años de este plato, siendo el guiso de Espinama el galardonado en tres ediciones.

Está claro que el cocido lebaniego y el cocido montañés van de la mano. Siendo el aporte calórico de gran importancia, se constituye como plato único de comida y no sería necesario ingerir ningún alimento más para satisfacerse. Cuenta la leyenda que ninguna persona de fuera de la región ha logrado terminarse uno de estos increíbles platos, ¿serás tú el primero?

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