Deporte

El pelotazo del pádel

Eduardo Aguilera


De cómo un muro para frenar el crecimiento de la vegetación desembocó en el deporte de moda

El fenómeno de masas del que hoy disfrutamos en España llamado pádel se ha convertido en una de las tendencias nacionales en cuanto a deporte se refiere. El circuito mundial –World Padel Tour– arrasa con más de 109 millones de visualizaciones en su canal de YouTube, que retransmite los partidos desde cuartos de final. Pero no solo en el ámbito profesional se queda el crecimiento: el Consejo Superior de Deportes recogió en 2018 que este deporte reúne ya a más de 4 millones de practicantes de manera asidua.

Unas cifras en constante crecimiento, pues la Federación de Pádel ha duplicado su número de licencias en tan solo 7 años. Desde 31.510 federados en 2010 hasta los últimos datos, en 2017, con 68.468 inscritos a dicho deporte.

El muro que se convirtió en tendencia

Todo en esta vida tiene un origen, y el pádel no iba a ser menos. Cualquier deporte tiene un origen característico, quizá con un tanto de casualidad y fortuna, que fue creado como un juego y tras diversas evoluciones se acabó convirtiendo en los deportes que hoy en día practicamos. Sin embargo, el origen del pádel es bastante atípico. Al menos, en el fin principal.

Y es que en los años 70, un mexicano amante del tenis y del frontenis, Enrique Corcuera decidió construir un par de muros extra a su frontón para evitar que la vegetación invadiese su recinto deportivo. La pista, ahora cerrada, permitió descubrir los privilegios de cazar la pelota una vez rebota en alguna de las paredes.

Sin embargo, la cuna del pádel mundial está en Argentina. Gran parte de los profesionales del circuito global tienen su origen en el país sudamericano, mientras que el resto se concentran en España. Allí se comienza a establecer como un deporte un tanto rudimentario debido a la precariedad de las pistas de juego y las palas –no confundir con raqueta. Ese calificativo es para el tenis-.

En este sentido, cabe mencionar dos avances que suponen la comercialización total del deporte. Aunque previamente, en 1994, había sido constituido como modalidad deportiva, no será hasta finales del siglo XX cuando llegue la verdadera revolución. Centrada en una infraestructura clave para la comodidad y la movilidad, la aparición de paredes de cristal que delimitan el recinto desbanca al muro tradicional. Esto permite que el cuidado de la pista sea más sencillo, así como los rebotes de la bola más previsibles. También la posibilidad de desplazar con relativa facilidad el recinto supone un importante punto de inflexión. Pero, sobre todo, la posibilidad de las cámaras de captar todo el juego sin problemas ante las dificultades de visibilidad que suponía el muro anterior.

El otro avance crucial de la época fue la introducción de la goma como materia prima de las palas. Las vibraciones de la pala de madera y la falta de precisión de estas evidenció la necesidad de una mejora. Por ello, Carlos Pérez presenta en el mercado supaleta de goma (SANE- Sistema Antivibratorio de Núcleo Elástico).

Un deporte que dejó de ser para pijos gracias a la ley de la oferta y la demanda

Ambos hechos facilitaron la difusión de un deporte que llegó a España de la mano del tenista Manolo Santana, que instauró en Marbella la primera pista del país. Desde entonces, el deporte no ha parado de crecer constantemente a pesar de su fama de caro y calificativo de “deporte para pijos”.

La crisis económica en España propició una bajada considerable de precios. Además de eso, el aumento de la demanda desembocó en un aumento de la oferta. Hoy en día, en nuestro país hay más de 2.150 clubes y unas 10.500 pistas. La estandarización del deporte permitió la entrada en el mercado de marcas especializadas y otras genéricas como Adidas, que han visto en el pádel un buen nicho de mercado para incluir sus productos.

Pero, ¿por qué el pádel ha irrumpido de esta manera? Llama la atención que, según las previsiones del CSD, en dos años sea el deporte líder de raqueta. Curiosamente en una etapa en la que tenistas españoles como Rafael Nadal, principalmente, u otros como David Ferrer y Juan Carlos Ferrero -este hace una década- influyeron en los jóvenes para decantarse por el deporte de sus referentes.

El postpartido, buque insignia del pádel

El motivo principal no es otro que su carácter social. Un deporte que obliga a agrupar a cuatro jugadores –a pesar de la dificultad que eso conlleve-, implica diversión e interacción en persona. Podría incluso, tratarse como un deporte de equipo aunque jueguen dos contra dos. Pero el entretenimiento no queda ahí: el pádel ha nacido con un fuerte componente social también después de su práctica. Los propios clubes admiten ganar incluso más dinero en el consumo del usuario después del partido que con el propio alquiler de la pista. Un deporte, que, por ejemplo, difiere mucho del fútbol donde la polémica y la picardía están en el orden del día. El pádel se asemeja al rugby, por eso del tercer tiempo.

Asimismo, la estandarización citada anteriormente ha permitido obtener material (palas, playeras, ropa, complementos…) a todos los públicos. Las grandes marcas deportivas se han incorporado al mercado, algunas han nacido únicamente con su público objetivo en el pádel e incluso algunas multinacionales han incorporado su marca blanca a precios reducidos.

En definitiva, un deporte en claro crecimiento no solo a nivel amateur sino también el ámbito profesional. Y es que los profesionales pueden llegar a adquirir más de 100.000€ anuales gracias a los compromisos publicitarios. Esto, permitido, gracias a la mayor visibilidad del deporte con retransmisiones en abierto a través del canal de YouTube del torneo y, sobre todo, por la difusión adquirida al retransmitirse en el canal en abierto Gol las semifinales y la final.

Igual de importante que las retransmisiones son las redes sociales, escenario en el que es imprescindible venderse continuamente. El circuito World Padel Tour acapara más de 625.000 seguidores entre todas sus redes sociales y experimentó, entre 2017 y 2018, un crecimiento del 70% de media. Esperanzadores números también en la aparición en medios de comunicación, teniendo en cuenta que en 2018 se difundieron más de 9.000 noticias sobre el deporte de moda. Y, el dato aún más prometedor es la internacionalización del pádel: este año se han añadido pruebas al campeonato en países como Brasil, Inglaterra o México.

Un fenómeno que rompe todos los récords de expansión y que pocos se atreven a vaticinar cuál será su límite. Y tú, ¿aún no has probado a echar un partido?

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