Deporte

Dwyane Wade: Corazón de leyenda

Sergio Delgado / Javier del Río

Fuente: allucanheat.com

Cuando un jugador se retira podemos decir que deja un vacío  equivalente al volumen de gloria alcanzado. Y esto es algo que no tiene por qué medir el palmarés ni los títulos, eso es algo muy cuantitativo, muy frío, nosotros preferimos decir que es la suma de las pequeñas grandes gestas que ese jugador haya derramado a lo largo de su carrera. Este es caso de Dwyane Wade, uno de los mejores escoltas de todos los tiempos. Un jugador veloz y astuto, con un hambre voraz. De balón encubierto y mil tramas con una resolución terminal e infinita. A Wade le avala una carrera en la que destacan 3 anillos, un MVP de la finales, 12 presencias seguidas en el All-Star y 8 en alguno de los mejores quinteros de la temporada. Pero no queda ahí. Dwyane Wade es uno de los mejores “two way players” de la historia de la NBA. Es una muestra abundante de canastas importantes, movimientos hipnóticos y actuaciones icónicas, que todos tenemos bien guardadas en nuestra memoria.

Infancia en Chicago

Fuente: zimbio.com

No podemos decir que la de Dwyane sea una de esas historias de color de rosa en las que desde el principio todo sale bien. Criado en uno de los barrios más conflictivos de Chicago, ciudad de Illinois, vivía con su madre y sus hermanas en una pequeña casa en la que el único aroma legal que se percibía era el de los cigarrillos de una madre que cada día se encerraba en su habitación desbordada de heroína unos días y de cocaína los demás. En esa época, la madre se encontraba completamente sumida en las drogas y el pequeño Dwyane solo encontraba la compañía de su hermana Tragil, quien, a sus once años soportaba todo el peso de una familia. Dwyane no podía separarse de su hermana, no tenía amigos.

  Tragil habitualmente iba con sus amigos o a cualquier parte para alejarse del martirio que era vivir en su casa. Le pedía a Dwyane que no la siguiera, pero nunca lo conseguía. Siempre estaba detrás, escondido tras un coche o cualquier árbol. Y es que ella lo fue todo para él, quien le enseñó a leer, a luchar cada día, quien le daba de comer o de cenar cuando había para ello. Ella actúa como su verdadera madre. A veces, Tragil, le intentaba dejar con su madre. Pero Wade solo encontraba amor y protección en su hermana Tragil, quien en aquél entonces no podía dejarlo solo. Dwyane reflexionaba sobre su infancia y recordaba que cuando Tragil se marchaba, siempre miraba para atrás, porque pensaba que su hermano iba a seguirla siempre. Él adoraba ese momento porque “sentía la sensación de saber cuándo le importas a alguien”.

Mejor momento de su carrera y llegada a la NBA

Fuente: nba.tumblr.com

De las muchas entrevistas que ha realizado en estos últimos tiempos, nos llamó mucho la atención una que le hace el “LA Times” que le pregunta por su mejor momento de carrera. La respuesta de Wade nos encantó. Hay centenares de momentos para elegir a lo largo de toda su carrera, pero él se remonta a 1991, a la “Youth league” en Blue Island cuando Wade tiene 9 años y responde: “ Cuando anoté mi primera canasta. No lo olvidaré jamás. Recuerdo cruzar la pista botando y soltar luego el tiro más afortunado de mi vida porque no podía creer que traspasara el aro. Yo nunca hasta entonces había anotado una sola canasta en un equipo organizado y jugando con árbitros. Aquel día anoté 6 puntos y lo recuerdo casi mejor que hacer 40 en las finales. Lo que sentí en aquel momento fue algo que quería sentir siempre”.

  Wade es un jugador mucho más único de lo que el durante de carrera nos haya hecho presumir. Hay que recordar que sale de Marquette, con aquel pick número 5 en el Draft de 2003, elegido por Miami. Aquel draft legendario que se puede recitar de carrerilla su top 5: LeBron, Miličić, Carmelo, Bosh y Wade. Y ya para empezar, el primer entrenamiento. En la primera jugada recibe un pase diagonal y agarra el balón con contundencia, como anticipándose al recorrido completo del pase. Todo sucedió a la velocidad del rayo. Entró driblando por la mitad de la pintura y sumergió el balón en el aro. En ese momento los veteranos del equipo se quedan en silencio, mirándose sorprendidos. Primero por la acción y segundo por era tan solo el primer entrenamiento de la temporada. Notaron al momento que aquel joven era algo diferente.

El Dwyane Wade de los Playoffs

Wade empezó a crecer en la época de los bases, de unos manejadores preparados para reinar. La era que estuvo marcada por el gran Steve Nash y sus dos MVPs consecutivos que hizo cambiar la tipología del juego. Pero al margen de todo esto, nacía la época de Wade en Miami. A parte de sus tres primeros años espectaculares llenos de jugadas para el recuerdo y canastas imposibles, lo más destacable siempre era el repunte de Wade en los Playoffs a niveles descomunales. Y esto lo explicaba su entrenador de entonces Pat Riley: “Cuando llegaban los Playoffs podías ver cómo daba un salto a otro nivel psicológico y de competición. Su velocidad, su explosividad, se traducían en atacar constantemente el aro mientras defendían los mejores jugadores del equipo rival. No se ausentaba de una sola posesión. Yo le ponía 40 minutos y me daba esos 40 minutos al máximo”.

  Aquellos Playoffs, los de 2005, se sale directamente del mapa. Pero es que los del año siguiente, los de 2006, son aún mejores porque llega a tocar directamente el cielo. En esto playoffs la mala suerte parece perseguir a Wade. En plenas finales de conferencia ante los durísimos Pistons de aquella época, en la previa al sexto partido sufre un virus estomacal que le obliga a pasar la noche antes del partido en el hospital. Se encontraba en un estado muy lamentable como para jugar el partido más importante del año. Pero para sorpresa de muchos no solo juega ese partido, sino que firma un doble doble y ayuda a Miami a vencer en ese sexto partido y a conseguir el billete a las finales. Pero aún no había llegado lo mejor.

  En las finales, Dallas estaba 2-0 arriba y en el tercer encuentro los Mavs iban ganando por 13 puntos a apenas 6 minutos del final. Y entonces emerge Wade. Anota 15 puntos en el último cuarto para un total de 42 en aquel partido, los Heat remontan y se mantienen con vida. Pero es que solo era el principio. Para todos aquellos que vivimos esa serie en directo, ver jugar a Wade era como ver al mismísimo Jordan. Era como si el espíritu de este se hubiera metido en el cuerpo de Dwyane Wade. Miami gana 4 partidos seguidos y se alzan con el título de campeones. Wade promedió en la serie 38 puntos por partido y 8 rebotes. Fué sin lugar a duda una de las mayores exhibiciones baloncestísticas de todos los tiempos. Pero mucho más allá de los números y los premios, había nacido y dejado su firma una nueva superestrella.

Momento clave en su carrera

Fuente: as.com

Es cierto que probablemente la clave de la carrera de Dwyane Wade sea cuando en la temporada 2010-2011 LeBron James se une a Wade y a Bosh. ‘The Decision’, el programa en el que LeBron hacía conocer al mundo su decisión de salir de Cleveland en dirección a Miami el 7 de Agosto de 2010, es uno de los grandes momentos de la historia, no sólo del baloncesto, sino de todo el deporte estadounidense. Sin embargo, en esa primera temporada, no todo fluye como se esperaba y, aunque Miami alcanzó las finales de la NBA no pudo superar a Dallas y cayó derrotado. Es entonces cuando Wade se reúne con James, quien consideraba (a pesar de ser ya tratado como el mejor jugador del mundo) que jugaba en el equipo de Dwyane Wade, que tan sólo era el complemento que acababa de llegar para completar un equipo que ya aspiraba a todo. Sin embargo, en esa reunión, Wade, que era uno de los mejores jugadores del mundo, exigió a James que fuera el jugador que quería ser, que no se midiera absolutamente nada, que era la estrella, que entorno a él debería girar el equipo. Wade le explicó también que encontraría su lugar en la cancha, que asumiría menos tiros, menos balón, que quería ser importante, pero que sobre todo quería ganar y que para ello, debería jugar a la sombra de el rey.

  Tras esta reunión los Heat consiguieron 2 anillos consecutivos y tan sólo las lesiones pudieron parar a uno de los mejores equipos de los últimos tiempos.

  Y es que Wade, más allá de lo que significa en la pista, más allá de números, es la mente que dio un paso a un lado, que redujo su ego a la nada para regalarnos así un equipo para la historia. Son innumerables las noches que hemos pasado enfrente de la televisión, tumbados en el sofá, intentando no cerrar los ojos para poder ver en directo a James junto a Wade y Bosh. Igual que son innumerables las imágenes que nos dejaron para el recuerdo.

  Nunca olvidaremos ese equipo, nunca se marchitará de nuestros corazones, la reunión en la que Wade decidió crear uno de los mejores equipos de la historia. Nuestro equipo. Nuestro Big Three. En el que Chris Bosh era importante, en el que LeBron James era el mejor. Pero en el que Wade fue, sin duda el más importante.

  Wade es un jugador único en su especie. El paso del tiempo, creemos, le hará más favor a su legado. Y tras 16 años de  carrera, puede marchar en paz. En paz con el mundo del baloncesto. En paz, con un mundo del que siempre formará parte por méritos propios.

  Gracias, Dwyane Wade.

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